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Masaje de Cachemira

El masaje tántrico de Cachemira es la apertura del corazón y no es un masaje sexual en absoluto.

Este requiere presencia y generosidad, es una caricia sin fin a través del tacto consciente para sanar todo el cuerpo y poder disfrutar desde tus emociones.


Han sido pocas las veces que hemos recibido caricias o nos han tocado, sino ha sido por algo a cambio.

Con el masaje de Cachemira conocerás la presencia cariñosa y libre de manipulación, que tantas veces ansiamos los seres humanos, porque básicamente somos fuentes inagotables de emociones y las necesitamos para alcanzar la plenitud física y mental.


El maestro que te realiza el masaje o bien que imparte el taller para que puedas ofrecer este masaje en calidad de dar energía YIN, energía de amor, adopta una postura de loto o madre cósmica meditativa dando el masaje a su bebé cósmico.

Cuando hablo de madre no es de manera maternal, no de un cariño materno, sino para hablar de cualquier contacto que tenga la cualidad de amor desinteresado.


Al recibir este tipo de masaje puedes experimentar un estado de Gracia, cuando te relajas el cuerpo se expande y como consecuencia la mente y el corazón, esto significa que puedes conectar con la fuente de amor de tu propio corazón, de tu más pura esencia. ¡TU ALMA!






¿Qué nos impide sentir el cuerpo como totalidad?

Los juicios que emite nuestra mente sobre el cuerpo. Tenemos numerosos puntos de tensión con problemas atascados, repitiendo en nuestra vida patrones y comportamientos que nos hacen sufrir.

Teniendo la mente totalmente calmada, sin proyección ni expectativas, serás capaz de experimentar la totalidad.


El tantra concibe el cuerpo como totalidad

El cuerpo no tiene límites ni por la piel ni por los conceptos que tienes del mismo, los pones tú por el hecho de pensarlo en lugar de vivirlo. Puedes ocasionar momentos únicos cuando sueltes cualquier concepto que te ate a algún prejuicio, porque estos extralimitan tu esencia.


¿Qué sana el masaje de Cachemira?

  • Permitirás sanar viejos patrones memorizados en el cuerpo en forma de tensión o rigidez, dejando a un lado la esclavitud de estos.

  • La mente se calma poco a poco.

  • Conseguirás una respiración profunda y natural.

  • Inicias un proceso de transformación

  • Más consciencia y libertad.

  • Ganarás tacto sensorial.

  • Disminuye el sentido de culpa por sentir placer.

  • Sentirás tu cuerpo vivo y unificado.

  • Mejor conocimiento de uno mismo.

Todo ello gracias a la danza lenta del maestro/a masajista tántrico con conciencia plena a través de movimientos fluidos, acompañando y dinamizando las emociones y cualquier movimiento energético.

Puede ofrecerse de hombre a mujer y viceversa, lo importante es el estado meditativo, el amor incondicional y ser consciente de la sanación física, mental y emocional porqué se está ofreciendo desde lo sacral de cada cuerpo.

Necesitamos un tacto sin intención, estamos acostumbrados a que nos toquen de manera pervertida por las costumbres erróneas de occidente.

«Tenemos tantos problemas en el campo de la sexualidad que el reflejo occidental es de tomar la sexualidad como medio y olvidarse del resto». -Daniel Odier
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